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Archivos mensuales de diciembre, 2013

Tweets?

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 Maritza Castro Frías

@MaritzaVCastro

Abogada y escritora. Interesada en la actualidad y su familia.-

 

http://myspace.wihe.net/que-es-un-tweet/

“Todas las felicidades familiares se parecen, pero cada infortunio tiene su aspecto particular.”, de Anna Karenina (comentado).

“Todas las felicidades familiares se parecen, pero cada infortunio tiene su aspecto particular.”, de Anna Karenina (comentado).

alfa centauri

(Imagen de Alfa Centauri)

“Todas las felicidades familiares se parecen, pero cada infortunio tiene su aspecto particular.” (Anna Karenina, de León Tolstoi).

 

Hace poco, un lector de Topazul se quejó de que antes se entretenía mucho leyendo estas publicaciones, pero que ahora ellas se habían puesto “algo” aburridas. Traté de pensar qué podría haber variado en el blog que causaba esta decepción en este particular miembro de su audiencia. Concluí que tal vez extrañaba el pequeño sello personal en la forma de unas palabras de quien les escribe. Y por eso, he decidido comentar la citada frase: “Todas las felicidades familiares se parecen, pero cada infortunio tiene su aspecto particular.” Esta oración nos lleva a pensar que la felicidad familiar siempre tiene -y en forma copulativa- elementos de amor, apego seguro, y relaciones parentales y conyugales sanas, lo que estadísticamente es más difícil de encontrar al cimentarse en un estándar alto que exige que cada miembro de la familia interactúe con las demás personas que constituyen su unidad familiar en este, sino bueno, óptimo relacional. En cambio, para sufrir el infortunio familiar, basta la existencia de al menos una de las tantas causas que alteran las expectativas conyugales y parentales de un hogar: enfermedad, muerte, maltrato, desamor, abuso, etc., etc.

Quise hablar de esto porque pienso que  Tolstoi eligió a Anna Karenina y a Lievin como personajes complementarios a nivel de energías. Anna busca la felicidad en un amor sensual que la hace abandonar no sólo su prestigioso puesto social, sino a su querido hijo. Lievin encuentra la felicidad al pretender imprimir el bien en sus actos. Todos conocemos el amargo desenlace de las opciones de Anna en su vida y en la de sus seres más queridos. Ello no implica una crítica ni un rechazo míos a la búsqueda del amor sexual por parte de la mujer. En efecto, nunca entendí por qué Anna no optó por el divorcio, cuando éste era una alternativa viable para ella, ni por qué se empecinó hasta cierto punto en su “falsa posición”, como señala tantas veces Tolstoi. La crítica legítima a Anna es no esforzarse por resolver su problema romántico de manera saludable. Tal vez ello le habría hecho ver antes de embarcarse en su aventura extramatrimonial las debilidades de Vronski, quien para mí no es el prototipo de la virilidad en los arquetipos conque idealizo al “eterno masculino”. Vronski no la protegió ni remotamente del modo que ella necesitaba. No fue una pareja que la impulsare a mirarse hacia dentro ni a trabajar sus emociones negativas. El punto central que habría cambiado hasta la trama del libro, según yo, es que Anna no estaba enamorada de su marido, y no era necesario que apareciera un tercero para tomar la decisión de abandonarlo. Hay una especie de miopía en ella: se enamora de Vronski porque él satisface parte de sus necesidades como mujer. No obstante, a mi juicio la mujer evolucionada, la que se preocupa seriamente de su bienestar, ha de mirar más hondo y más allá dentro de sí: sus necesidades femeninas exceden el tipo de compañero sexual que tenga o no. Debe haber una mirada al ser luminoso, único e irrepetible que hay en cada uno de nosotros. Conocerse a sí mismo, como diría Sócrates…

 

 

“Such a charming man”, de Pride and prejudice, de Jane Austen

“Such a charming man”, de Pride and prejudice, de Jane Austen

mrs bennet

“When her mother  went up to her dressing-room at night, she followed her, and made the important communication. Its effect was most extraordinary; for on first hearing it, Mrs, Bennet sat quite still, and unable to utter a syllable. Nor was it under many, many minutes, that she could comprehend what she heard; though not in general backward to credit what was for the advantage of her family, or that came in the shape of a lover to any of them. She began at length to recover, to fidget about in her chair, get up, sit down again, wonder, and bless herself.

‘Good gracious! Lord bless me! only think! dear me! Mr. Darcy! Who would have thought it! And is it really true? Oh! my sweetest Lizzy! how rich and great you will be! What pin-money, what jewels, what carriages you will have! Jane’s nothing to it -nothing at all. I am so pleased, so happy. Such a a charming man! -so handsome! so tall!- (…)”

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

platero

“Mira Platero, qué de rosas caen por todas partes: rosas azules, rosas blancas, sin color… Diríase que el cielo se deshace en rosas. Mira cómo se me llenan de rosas la frente, los hombros, las manos… ¿Qué haré yo con tantas rosas?” (Ángelus)

Y Ud., ¿qué haría?

Y Ud., ¿qué haría?

humor paula